Almuerzo en Ogham Diagonal: una experiencia con matices

 El viernes pasado, decidimos almorzar en Ogham Diagonal con mi pareja y nuestro hijo. El lugar, de estética cuidada y paleta oscura, claramente está pensado para brillar en horario nocturno. Aun así, el salón resultó cómodo y lo suficientemente espacioso como para ubicar el cochecito sin inconvenientes, algo que siempre se agradece.

Al ingresar, notamos un detalle que suele repetirse en algunos locales: un leve olor a baño, pese a que este se encuentra en el subsuelo. No fue invasivo, pero sí perceptible.

La atención fue rápida, amable y muy predispuesta. Nos ayudaron sin problema cuando pedimos que calentaran una mamadera, gesto que suma mucho cuando se sale en familia.

Para acompañar, pedimos cervezas: una porter para mi pareja y una APA para mí. La APA estaba dentro del estilo BJCP 18B, con un color dorado profundo y una ligera tonalidad ámbar. Presentaba una carbonatación media a alta, con un aroma potente a lúpulo cítrico-resinoso y un fondo tropical. En boca, se repetía ese perfil cítrico-resinoso, con un leve “harsh” que no molestaba. De cuerpo medio, fue una APA más que correcta.

Pedimos dos hamburguesas: una Not Co y una Americana. La espera fue algo más larga de lo esperado para un pedido simple, aunque nos ofrecieron una panera mientras tanto. Esta estaba compuesta por tostadas algo sobrepasadas de cocción y un dip de queso untable con verdeo que, dentro de todo, estaba bien logrado.

Las hamburguesas llegaron finalmente. La Not Co, doble, se veía bien presentada y a mi pareja le gustó. La Americana incluía doble carne, panceta, cheddar y cebolla caramelizada. Las carnes parecían preformadas y de tamaño reducido (probablemente menos de 100g cada una), pero el cheddar era de buena calidad y la panceta, aunque discreta, sumaba junto a la cebolla. El punto flojo fue el pan: algo seco, y el paso por horno o racletera no ayudó a mejorarlo.

Las papas que acompañaban eran pre-fritas, genéricas, pero con una textura crocante que, junto a los dips de barbacoa, resultaron bastante agradables.

En definitiva, Ogham Diagonal tiene los ingredientes para ofrecer una experiencia memorable, pero aún no logra que la receta cierre del todo. Hay voluntad, hay estilo, hay cerveza bien servida… pero también hay panes secos, tiempos dilatados y detalles que se escapan. No es una mala experiencia, pero tampoco una que uno quiera repetir sin antes saber que algo cambió. A veces, el problema no es lo que falta, sino lo que no se termina de cuidar. Y en gastronomía, como en la vida, los pequeños descuidos también dejan sabor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crónica #2 – Café de supermercado y el crimen del tueste